Fue el otro protagonista de la despedida.
Era el viaje que hace años íbamos a hacer..y no hicimos.
Y que año tras año, "este año, Gijón" pero... tuvo que ser en la despedida.
A lo mejor fue por eso. Así con excusa y muchas ganas...todo nos sorprendía aún más.
Para mí, era la segunda vez. Las dos veces fui de fiesta: esta y un fin de semana para un concierto de Sabina.
Y es el mejor destino. Gijón te acoge. Es impresionante como todo el mundo se vuelca, es agradable; lo del personal de hostelería nos pareció de sacarse el sombrero. Porque en todas partes, a pesar del agobio, te atienden de forma eficaz, con rapidez...pero sin perder el buen humor a pesar del agobio que tendrían que tener.
Y la relación calidad/precio ya me pareció de caerse para atrás. Y lo rico que está todo. Me hubiera encantado comer y cenar por duplicado porque me quedé con ganas de probar más cosas (no por hambre, sino por gula; por hambre...hubiera sido imposible comer más)
Sin embargo, no comí bollos preñaos (eso que era algo de lo que tenía ganas) pero sí bebimos sidra. Qué rica, cómo baja...pero cómo sube.... yo tuve que cortarme de beber en exceso.
Eso sí, al pobre Gijón con lo que bien que se portó con nosotras..no se lo devolvimos igual.. casi no lo visitamos. Simplemente íbamos por los sitios que teníamos que ir. Fijándonos en el entorno pero.. sin muchas paradas.
Lo cual es maravilloso... la excusa perfecta para volver.
Yo ya "amenacé"... la niña y yo nos escaparemos un fin de semana seguro.
Y volveré a recorrer la Calle Cabrales, como si fuera la mía.
siempre
estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora
De "Un Padrenuestro Latinoamericano", Poemas del hoyporhoy (1958-1961)
Era el viaje que hace años íbamos a hacer..y no hicimos.
Y que año tras año, "este año, Gijón" pero... tuvo que ser en la despedida.
A lo mejor fue por eso. Así con excusa y muchas ganas...todo nos sorprendía aún más.
Para mí, era la segunda vez. Las dos veces fui de fiesta: esta y un fin de semana para un concierto de Sabina.
Y es el mejor destino. Gijón te acoge. Es impresionante como todo el mundo se vuelca, es agradable; lo del personal de hostelería nos pareció de sacarse el sombrero. Porque en todas partes, a pesar del agobio, te atienden de forma eficaz, con rapidez...pero sin perder el buen humor a pesar del agobio que tendrían que tener.
Y la relación calidad/precio ya me pareció de caerse para atrás. Y lo rico que está todo. Me hubiera encantado comer y cenar por duplicado porque me quedé con ganas de probar más cosas (no por hambre, sino por gula; por hambre...hubiera sido imposible comer más)
Sin embargo, no comí bollos preñaos (eso que era algo de lo que tenía ganas) pero sí bebimos sidra. Qué rica, cómo baja...pero cómo sube.... yo tuve que cortarme de beber en exceso.
Eso sí, al pobre Gijón con lo que bien que se portó con nosotras..no se lo devolvimos igual.. casi no lo visitamos. Simplemente íbamos por los sitios que teníamos que ir. Fijándonos en el entorno pero.. sin muchas paradas.
Lo cual es maravilloso... la excusa perfecta para volver.
Yo ya "amenacé"... la niña y yo nos escaparemos un fin de semana seguro.
Y volveré a recorrer la Calle Cabrales, como si fuera la mía.
siempre
estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora
De "Un Padrenuestro Latinoamericano", Poemas del hoyporhoy (1958-1961)