Vista: Cómo arde, las llamas naranjas. La columna de humo blanco. Las brasas. El fuego es hipnótico.
Oído: las risas de los niños, los gritos (demasiado agudos pero cuando son sinónimo de alegría se permiten un poco más), las "chorradas" que llegan a decir, las bromas entre ellos
Gusto: las sardinas sobre el pan de millo (maíz), la empanada de pulpo, la "sangría catalana" (hecha con vino del nuestro, melocotones de Intramuros, trina para suavizar, almíbar.. y para la segunda ronda mi padre echó una botella de cava (lo de sangría catalana es porque la copiamos de un libro de recetas de mi madre, de estos de los 70 llenos de ilustraciones y letra cursiva, el almíbar y el cava fueron cosecha propia)
Olfato: esta mañana, las hierbas de San Juan. Lavarse la cara con el agua fresca, donde infusionaron toda la noche romero, hierbaluisa y lavanda...
Tacto: siempre, la piel. La de él, a mi lado. La de ella abrazada a mí fascinada por el fuego pero, por otro lado, con miedo y respeto. Aunque al final saltó, de la mano, pero saltó.