La entrada de ayer dio juego en los comentarios. Dos de ellos hablan de la no existencia del "amor eterno"... y yo no estoy de acuerdo. Y si no estoy de acuerdo es porque lo veo casi todos los días. No sé si es la excepción, o la regla, pero es así (y sí, X y Sandra, va por vosotros)
Chico entra en cafetería. Conoce a otro que está allí, se acerca a saludar y le presenta a las dos chicas con las que está. Su novia y la hermana de esta. Era el dos de agosto de 1970.

El 17 de septiembre se 1972 se casan. Después de dos años de llamadas long play, de cine los viernes, playa y paseo los domingos. De "ven a comer a casa". "Te presento a mis padres". Una vez les dije que tampoco en los 70 las parejas se veían ni se conocían tanto como para casarse a los dos años y él me dijo que "cuando conoces a la mujer de tu vida, lo sabes. Estás seguro. Aunque no sepas explicar por qué".

Tuvieron hijos, tuvieron problemas de todo tipo: familiares, económicos, distanciamientos, enfados entre ellos.... pero sobre todo estaba su amor.
Han pasado 40 años desde que se conocieron. Toda una vida. Llevan bastante más tiempo juntos que separados. Y hoy, ayer, mañana... si le preguntas o, mejor dicho, no hace falta preguntarle, él va a decir "es la mujer de mi vida" "es la mujer más maravillosa del mundo" o cosas así.

Y ella dice cosas como (me lo soltó hace 15 días) "yo, como las famosas, que siempre dicen "yo en un hombre busco que me haga reír" pues yo hago igual".. y mira para él, llena de ternura, se ríe y le da un beso.
Por supuesto, a veces discuten, se enfadan... alguna vez uno de ellos amenazó con irse para no volver. Hay escenitas de celos. Y de cariño. Lo que más les gusta es viajar juntos. Y sentarse a una mesa con su familia y charlar.

Y si conozco tan bien esta historia. Tan de primera mano. Si viví los buenos y los malos momentos. Es porque es real. Porque son mis padres. Y ellos me enseñaron, y enseñan, que el amor existe. Para toda la vida. Pero que hay que cuidarlo. Todos los días.