Con el sábado y el domingo comprometidos... el lunes salimos hacia Portugal.. con una maleta para los tres... y la decisión de ir decidiendo sobre la marcha..
Me acuerdo de Casa Ramón en Vila do Conde.. pero estaba cerrado así que.. una francesinha al lado del río (la primera de mi vida) un paseo.. un café en una plaza llena de flores y mariposas.. conocer la existencia del Solar de S. Roque a la que volveremos porque estaba cerrada.. descubrir una típica pequeña ciudad portuguesa.. donde muchos bajos están ocupados por estudios de arquitectura, galerías de arte.. tiendas de objetos de diseño... y un sitio donde priman las plazas donde sentarse.. tres árboles, dos bancos y ya hay un rincón genial para sentarse y charlar un poco..
Decidimos que queremos tomar una copa en Gaia viendo las vistas de Oporto .... pero las circunstancias nos hacen cambiar.. no tenemos alojamiento así que toca buscarlo.

Oporto es maravilloso, encantador, con mil rincones y sitios especiales pero.. es matador!!!!! cuestas y más cuestas.. sube y baja.. en previsión llevamos la silla de la niña (ya descatalogada en nuestra familia) pero la recuperamos porque sabíamos que iba a hacer falta...
Y la hizo..
es la semana del espectáculo de fuego en Porto así que cenamos en la terraza del "Avó María"en la Ribeira (no creo que sea el mejor, para nada, pero el personal es tan, tan atento y con la niña estuvieron tan cariñosos que solo por eso vale la pena ir allí)... mientras una hora de fuegos artificiales se desarrollaba en el centro del río, justo enfrente de la terraza donde estábamos cenando, al ritmo de la música.... una pasada.. fue impresionante....
al día siguiente.. visita obligada con compra de libro en la librería Lello & Irmao, subida a los Clérigos con vistas impresionantes de la ciudad ..
y un capricho barato pero, sobre todo, muy, muy divertido y muy recomendable.. subida al tranvía.. lo cogimos en Aliados... paró al final del trayecto y muy digno el conductor .. cambia la aguja, el "cable", la dirección de los asientos.. y a Oporto otra vez.. Daniela se lo pasó como una enana... nosotros igual..o más...

Oporto tiene muchos monumentos, iglesias.. pero lo mejor que tiene Oporto es callejearla (con calzado cómodo porque es matadora) .. porque, para mí, el mérito, el misterio de la ciudad, de la zona histórica es que cada calle es arte en sí misma.. las casas, las construcciones, los bajos comerciales con su comercio típico, típico, las barberías (maravillosas)....todo, todo en Oporto tiene historia, tiene magia.... tiene dignidad.
Y para rematar la faena... salida de Oporto todo por la Ribeira... pasamos Foz.. y llegamos a Matosinhos... allí, en una esquina de la playa, la calle de los restaurantes de pescadores.. no hay manteles de hilo, no hay gran decoración.. son mesas y bancos.. un sitio pequeño, de techos bajos.. viejos y decadentes pero limpio... y, sobre todo.. con una carta del día... lo que haya fresco.. en nuestro caso, lubina (robalo) .. grelhada (a la brasa, más o menos) .. espectacular.. pero espectacular....
café en terraza chill out de la playa con parque infantil delante enterrado en la arena....
sinceramente.. se puede pedir mucho más????