El otro día a Coco le hizo gracia que yo dijera que la receta de manzana + azúcar + canela al micro como ambientador efímero era fantástico..
Y me doy cuenta de que estoy desarrollando una tendencia que no tenía...
Nunca supe tirar nada, todo lo guardo, lo que se convierte en acumulación. Cada vez que cambié de casa, de vida... lo que hice fue dejar lo de la anterior en cajas y ahí siguen.
Con la casa casi terminada (acabar de colgar unos cuadros, elegir fotos para una de las escaleras) tenemos un montón de cajas en uno de los trasteros.
Son sus cosas y mis cosas en plan "adorno". Cosas. Que no tienen un uso específico. Que son bonitas porque sí. Pero que yo no quiero. No quiero acumular más. Me gustan los botes, las bomboneras, las cajas, las figuras que pueden usarse como apoya libros.. me gustan porque los lleno de pasta, de bombones, de las chuches de los conos de cumple, de papeles que nunca sé donde guardar.. pero el resto, no sé que hacer con él.
Y por otro lado, estoy desarrollando el gusto por cosas que tienen una función específica pero que no duran. Como pueden ser dos rosas a punto de estropearse. Con tocarlas se deshacen los pétalos. Cogí una copa de balón, puse los pétalos, una vela pequeña de un color similar y tenemos un centro cursi, romántico y todo lo que tú quieras pero chulísimo en la mesa. (En la entrada de ayer hablé de él)
Hoy creo que ya le voy a sacar la vela porque los pétalos ya están cambiando a un color chungo. Los tiro. Lavo la copa. Ya está. No acumulo. No tengo un portavelas dando por saco porque ya estoy aburrida. Y la casa cambia un poco.
Supongo que podría abrir las cajas, hacer una selección, empaquetar el resto y guardarlo hasta que me decida a montar un mercadillo de segunda mano (cosa que nunca haré, pero que me encantaría que aquí estuviera "de moda", como Baballa).
Mientras me gustaría seguir teniendo cosas bonitas de disfrutar unos días e ir cambiándolas... lo efímero se hace más bello porque no dura, porque hay que disfrutarlo mientras esté.. lo permanente, lo que no cambia.. acaba por aburrir.
(y esto me recuerda a una entrada que escribí hace tiempo sobre Esplendor en la hierba y el poema de William Wordsworth, que a fin de cuentas, trata de algo parecido)
