
Lo primero que me gustó fue el packaging, las botellas cuadradas pero con las esquinas redondeadas me parecen cómodas y manejables y cabían perfectamente en la mininevera de la caravana (muuuuy importante)
Una vez abiertas hay una cosa que llama la atención y es que ni una, ni otra olían a leche
Pero lo que más llamó la atención es que, de viaje, el tema regularidad suele ser complicado y más de camping. Nosotros íbamos con mi sobrino que tiene un problema crónico. Y todos estábamos encantados.
No puedo decir que sea la leche pero sí es cierto que tomamos Central Lechera Asturiana Fibra, que nos sentó de maravilla (de hecho, a Daniela no se la di, por si las moscas) y que mi sobrino obligó en todas sus casas (padres, abuelos) a comprarla!! porque él está convencido de que fue gracias a la leche!!!
En el caso de Naturcol, cómo ninguno de nosotros tiene ningún tipo de problema ni llevamos ninguna dieta... la leche la bebimos y nos sentó bien, eso seguro!!
Y así eran nuestros desayunos, aquí en el camping de Peniche, rodeados de surferos y de una playa espectacular ¡¡la leche!!

E inevitablemente, pensar en algo que se hace cada día, como desayunar… y las campanitas de Buddy Holly suenan en mi cabeza (y con ellas, la vuelta al cole y el volver a empezar de todos los septiembres pero… poco a poco)














