O pequeña losa, es necesario reducir gastos; macroeconomía, microeconomía, da igual, los resultados son los mismos.
En forma de recortes, los viajes a Coruña semanales para dar clase, transformamos coche en tren, ajustamos horarios...
Todo lo que gano. Porque en este caso el balance es positivo.
Papel del libro que, por fin, pude acabar. Papeles de los libros que podré leer, sin remordimientos, ni cansancio.
Papel como símbolo ecológico, contamino menos.
Hacía años que no usaba el transporte público como rutina, desde los tiempos de Madrid.
Desde que volví, los viajes en tren o bus eran esporádicos y se correspondían más con "aventuras" que con una necesidad.
Ayer volví a esa rara sensación, un poco borreguil lo de subir y bajar juntos, a la vez. Salir todos de la estación. El extraño baile en los buses moviéndonos para no tocarnos demasiado.
Pero todo lo que gané. Tiempo PARA MI. Un lujo. En el coche la tensión y la concentración no permiten disfrutar de la misma forma del viaje, sobre todo, cuando siempre llevas el "llego tarde" pegado. Y los paseos desde las paradas hasta los destinos. Porque no voy justa sino que tengo tiempo. Y más ahora, que por fin salió el sol y parece que quiere llegar la primavera.
Piedra, papel, tijera... el papel gana a la piedra.





