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martes, 19 de agosto de 2008

Confidencial

Sé el principio…me lo sé de memoria…lo he recordado, lo recuerdo y lo recordaré siempre… pero nunca sé el final…no hay final…es un continuará constante… hasta esta vez (¿)

Nos conocíamos y nos reíamos mucho. A él le gustaba vacilarme, demasiado.

Teníamos 20 años la primera vez…y fue mágico. Como lo es siempre. A esas edades y con todo lo que implicaba. Pero ese año fue especialmente increíble. La forma de entendernos. Aún ahora me pregunto cómo podíamos estar horas comunicándonos cuando él ni palabra de español y en aquel momento mi nivel de francés tampoco era notable.

La despedida fue triste. Un “hasta pronto”. Nunca quisimos sacrificarnos. Nunca hubo un planteamiento serio. Estamos juntos el tiempo que estamos juntos.

Yo volví. Y todas las veces fue igual. Daban igual las circunstancias. Siempre había un momento para estar solos, para estar juntos. Nunca fuimos capaces de luchar contra nosotros mismos, siempre nos dejamos llevar

Hace dos años fue diferente. En todo. Hubo sacrificio. Hubo ganas. Habíamos pasado demasiado tiempo sin vernos, sin estar juntos. Nos necesitábamos. Y se vino. Dos veces.

Pero sólo fue una tregua. Una ilusión.

Habían pasado 10 años. Ya teníamos 30 y dos hijos. Yo embarazada de mi niña. Él, con la suya, de tres años. Me ayudó y me apoyó mucho…pero creo que yo poco a él.

Parecía posible. Algunas veces así lo creímos. Pero no lo fue..no lo es.

Y, otra vez, quedan los recuerdos (siempre evocados con una sonrisa dulce, jamás amarga e, incluso, con risas…con carcajadas), quedan unas fotos preciosas, alguna carta de amor enviada con calma, notas escritas rápidamente con el corazón en el boli y la servilleta de cafetería antes de decir au revoir…otra vez, alguna canción y muchas ilusiones.

Él es mi Bogart…su sonrisa cínica, canalla y chulesca pero con ese punto romántico que le hace irresistible. Sus vaciles.

Siempre se paga un precio. Yo me alegro sinceramente por él. Me alegro de sus cambios. Pero soy uno de sus precios. Me quedé fuera. Pero lo que más pena me da es que creo que se quedó algo de su alegría, de su eterna adolescencia (eso es madurar, no? Supongo que es lo que necesitaba).

Pero, otra vez, no hubo un lapidario “ya no te quiero”, “no puede ser”, “sólo amigos”…esta vez, el final (no-final) fue la nada. Y, además, me niego a recordar la última vez que lo vi. La indiferencia por ambas partes. No. No somos eso. Nunca lo fuimos.

Despedirse es morir un poco. Yo sé que algo mío se murió con esto. Espero que sea sólo un poco.

Confidentiel, de Jean-Jacques Goldman. El montaje es horroroso. La imagen es de lo peor y la tipografía, en fin, en fin…pero como no tengo pensado hacerlo mejor y, encima, sale la letra pues… es lo que hay.

11 comentarios:

Pru dijo...

Confidencialmente te digo que es una historia preciosa, y aunque haya llegado la nada, es genial haber podido vivir algo así, que fue tan especial para vosotros y tan diferente. Eso permanece siempre, y eso es bonito. Ya te lo había dicho pero... qué bien lo cuentas...
Me ha gustado la canción-karaoke, jeje...
Besazo!!!!!

Por cierto, te he comentado también en los post anteriores... desde el Jardín de Rosas... cómo lo sabías?!

Sandra dijo...

Esas historias de amor son para siempre, nunca se acaban, nunca llega la nada... Aunq no os volvais a ver ( q lo dudo ), siempre siempe la historia estará abierta... y quién sabe?, la vida da muchas vueltas.

Precioso post niña.

Un beso.

Blaudemar dijo...

Maba, es una historia preciosa, muy bien contada. Y de verdad, real, de las que valen y las que cuentan.
Son preciosos los recuerdos que tienes de los momentos que pasásteis juntos, de los reencuentros... y eso es lo que vale.

Besos.

marilo dijo...

Maba, con mi quijote pasó igual, pero peor, porque no he vuelto a saber nada de él..y aunque esté felizmente casada, siempre queda un trocito en el corazón,medio roto, verdad?
preciosa historia!
las historias con final no tan feliz son las más bonitas!

arcoiris dijo...

Q bonito y q triste y cuanto te entiendo...en fin, la vida sigue o eso dicen

CAYE dijo...

MABA yo llego algo tarde pero te deseo que estes muy feliz en tu nuevo piso y tienes mucha razón con eso de que estamos en un pais donde no se lleva mucho pero depende como lo mires es mejor.
Y la historia de amor es preciosa y muy triste, tal vez sea eso lo que a hace tan bonita.

aunqueyonoescriba dijo...

yo como pru sigo viendo una historia preciosa... aunque el final no fuera el esperado.

tu casa que no es, pero se parece, parece bonita!!! jajjajaj me he liado!

laetitia dijo...

Dios mio, Maba, todavía duele. Cómo hablar de indiferencia cuando todavía duele así? O acaso es que yo sienta mi dolor... cuesta tanto renunciar a todo... y al final se paga tan caro renunciar al alguien...

Un beso,

Gema

maba dijo...

pru: sí.. duele un pelín pero..mejor haberlo vivido, no??

he leido los comments,gracias! lo de la canción contesto en tu blog.

sandra: sí..en parte es terrible..saber que siempre habrá algo ahí..que nunca cierras ese episodio..pero...

blau: sí...la verdad que sí..pero..tan complicado todo!

marilo: por lo menos las que más emocionan! lo de tu quijote buf!! yo, por lo menos, sí sé de él a través de amigos! aunque estés casada... lo de no pasar página..que algo se quede en el aire..pues eso ..que se queda para siempre!

arcoiris: claro que sigue pero.. sí, es triste!

caye: ay..que ilusión tengo! y, sí..yo entiendo la rentabilidad como pagar dinero por mi independencia.. (además, ahora mismo el alquiler es la mitad que cualquier hipoteca y me da más libertad para cambiar cuando quiera)

aunque: me encanta la frase!! y, sí, es igualita! la mía es el segundo piso, sólo la galería, no tengo balcones..y la galería es verde en vez de blanca..pero por el resto...igual, igual jeje

gema: yo no renuncié ..me hicieron renunciar...las circunstancias, la desidia, él.. y, sí, duele..pero.. no igual que hace dos años..es decir, las prioridades cambiaron..por eso yo también fui "indiferente"

laetitia dijo...

si, lo decía por su renuncia, no por la tuya. En mi caso hace ya tres años... y la renuncia fué mutua: yo no podía seguir allí y el no podía venir aquí (con poder me refiero a que lo intentamos pero no conseguimos adaptarnos) A pesar del precio, quedarme allí hubiese supuesto otro que me parece todavía mayor: mi madre. Un beso missmil!!!!!! (pq siempre vas a mil por hora, digo)

Finding Sören dijo...

Preciosa historia, parece que las historias más bonitas son siempre las más tristes.