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miércoles, 29 de octubre de 2008

El tiempo y la canibal

Esta entrada tiene mucho de canibalismo..
El texto lo leí en un blog y me moría por traerlo hasta aquí.
Puede dar pereza....si se lee sin atención lleva entre tres o cuatro minutos... pero seguro que hay interés en leerlo con más calma.
Es una entrevista (muy corta, me quedé con ganas de más) a Stephan Klein que es un señor alemán y físico..y sospecho que tipo Punset...
En esta entrevista aborda la percepción del tiempo por parte del ser humano.. así que en estas épocas de prisas...y de hablar de felicidad...
especialmente para Cloe, Casandra, Julia y Cokito porque siempre se quejan de que no tienen tiempo... seguro que alguna cosa les llega.
y a Gema y Sandra...y a todos los que la leais porque dice cosas muy importantes..o a mí me lo parece. La entrevista no tiene desperdicio pero...las 6 últimas preguntas... me parecen de lo más interesante!


Stefan Klein, físico, estudia nuestra percepción de tiempo y felicidad; autor de 'El tiempo'
"La prisa es el mejor modo de perder el tiempo"

Tengo 43: cada año que cumplo, me siento mejor. Nací en Munich: un alemán, para tomar un café, te cita dos semanas antes. Dos hijos: gran laboratorio para un neurocientífico. Creo en el progreso del hombre. O haces política o te la hacen. Colaboro con el Centre Ernest Lluch

¿El tiempo es oro? ¿Sólo oro?

Eso lo dijo por primera vez Benjamin Franklin, y esa nueva percepción del tiempo es la causa, paradójicamente, de que hoy lo perdamos tanto. Además, Franklin propuso en plan de broma una ley para que se adecuara el reloj al horario solar y ahorrar así en velas...

Pues hoy no es ninguna broma.

Es realidad dos veces al año y también lo es que, desde Franklin, hemos convertido el tiempo en una obsesión: ahorrarlo, perderlo, aprovecharlo...

Como si fuera dinero.

Tremendo error, e irrealizable, porque para empezar no hay uno, sino dos tiempos: uno en el calendario y otro en nuestro cerebro. Hoy sabemos que no estamos estresados porque nos falte tiempo, sino que nos falta tiempo porque estamos estresados.

Explíquemelo con calma.

La prisa y la obsesión por el tiempo es el mejor modo de perderlo, porque la ansiedad que genera la prisa nos impide concentrarnos y ser eficaces en lo que hacemos.

¿Por qué a veces vuela y otras no pasa?

¡Esas son las percepciones que estudio! Si conoce bien su cerebro, podrá evitar algunas de las trampas que nos tiende nuestra percepción del tiempo, que tan poco tiene que ver con el del calendario y el reloj.

Con los años, pasa más deprisa.

Los jóvenes perciben que el tiempo pasa despacio y para los viejos, vuela. La razón está en que el cerebro asocia la percepción del tiempo y el funcionamiento de la memoria: cuando todo es nuevo para ti, tu memoria trabaja almacenando más y más datos, y por eso parece que el tiempo pasa lento...

Y para los niños todo es nuevo.

... Y su tiempo es lentísimo. En cambio, a los mayores, que ya han almacenado en su memoria gran parte de los datos de la realidad que viven, el tiempo les pasa volando.

Si estás entretenido, desaparece.

Porque el reloj interno también depende de nuestra actividad: en 1962, Michel Siffre, geólogo francés, se encerró en una cueva hasta que perdió el sentido del tiempo.

¡Qué relajo, el muy pillín!

Salió de la cueva convencido de haber pasado sólo 45 días en ella cuando en realidad habían transcurrido ya 61.

A veces es mejor no mirar el reloj.

Por eso, cualquier trayecto de ida a un lugar desconocido - y por lo tanto con más datos que memorizar- nos parece más largo que el de vuelta, aunque duren lo mismo. Y por eso tenemos la sensación de que el tiempo se detiene en una situación de peligro real.

¿Por qué?

El miedo estimula la memoria y nos hace retener de repente una enorme cantidad de datos, que serán utilísimos si la situación se repite. Del mismo modo, en una atmósfera relajada, memorizas mucho menos los detalles y percibes el tiempo como remansado.

¡Triste, que recordemos mejor lo peor!

Es un mandato evolutivo que explica muchísimas de nuestras acciones, como, por ejemplo, las noticias de este periódico...

Las malas noticias se leen más.

Porque son más escuchadas y recordadas: más importantes. Nuestro cerebro se fija antes en la serpiente del árbol que en su apetitosa manzana. Lógico: podríamos sobrevivir sin manzana, pero sería mortal ignorar a la víbora. Ese mecanismo evolutivo explica que el chismoso en busca de público siempre hable mal de alguien o que el orador siempre vea graves amenazas por doquier.

El cataclismo vende.

Y más en algunas culturas. A los alemanes nos parecen más serios y fiables los personajes tristes, hipercríticos y negativos.

¿Hubo alguna vez un progre feliz?

A los norteamericanos les sucede lo contrario: para que contesten que se encuentran mal, tienen que haberles diagnosticado varias enfermedades mortales seguidas.

¿La felicidad nos vuelve gilipollas?

¡Esa es una convicción típicamente alemana! La seriedad es allí, por definición, triste.

¿La felicidad no será una gilipollez?

En neurociencia, la felicidad, como otras emociones, se puede medir. Es una descarga momentánea de sustancias bioquímicas observables. De hecho, se han descrito con precisión disfunciones que bloquean esa felicidad en algunos desgraciados cerebros.

La felicidad son momentitos.

Breves. Otra cosa es la satisfacción. La felicidad es el instante; la satisfacción, el balance. Y debemos advertir que la satisfacción es fácil de estropear sólo con un mal momento.

Por ejemplo.

Usted puede tener un día magnífico, pero una observación maliciosa de un colega - un instante- puede destrozárselo. Y cuando usted vuelva a casa no explicará su maravilloso día, sino que, amargado, despotricará contra el malvado colega aguafiestas.

La culpa es de mi cerebro, no del colega.

Eso es lo que yo pretendo: ayudar a que la gente descubra esas trampas de percepción de su cerebro y que, al advertirlas, tome distancia crítica y relativice. Eso es madurar.

¿Existe un factor para la satisfacción?

El primordial es la capacidad de controlar la propia existencia. Y eso no es una observación personal, sino que ha sido documentado por la ciencia y probado con profusión.

¿Cuantos menos jefes, más felicidad?

Cuanto más poder de decisión tenga sobre su propia vida, menos estresado y más satisfecho estará. Si el que manda se estresa, el que obedece mucho más.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/lacontra/lacontra.html
Refuente: El blog que leo desde hace años. El tiempo de lolear.

28 comentarios:

melocotón dijo...

Buenos días de miércoles!!!...hummmm,creo que soy la "primer" pero es que llevo esperando esta entrada desde ayer "jamía" jajajajaja...
Pues está muy bien la entrevista y dice verdades como puños en algunas cosas,pero no estoy de acuerdo en que la felicidad se pueda medir¿???...no quiero ni creerlo...
Pero si que le doy toda la rzón en que si el que manda se estresa(y de esos hay muchosssss) acaba estresando a todo el mundo que tien a su cargo...y es queeeeee...hay algunos "jefecillos" que se creen que la empresa es suya y "hay que darles de comer aparte" xD xD!!!

Besotessssssss

Lidón B dijo...

Jo, a mí me pillas filosófica y lo he leído en un momentito. Encima, te lo debo por hacerte leer mis historias sobre Lipovetsky
Tiene razón, la felicidad son pequeños instantes. Y lo del estrés… en fin! Yo no tengo tiempo para nada porque me meto en mil historias, pero como me meto porque quiero, intento sonreír en lugar de estar jodida y agobiada

coco dijo...

qué razón tiene este hombre. Me encanta. Para guardarlo y releerlo.


por cierto, muy bueno el post anterior. Habrá segundo round??

muchos besos guapa

Anita Patata Frita dijo...

"... Y su tiempo es lentísimo. En cambio, a los mayores, que ya han almacenado en su memoria gran parte de los datos de la realidad que viven, el tiempo les pasa volando."

me ha encantado...

NUT dijo...

Vaya lección nos da él señor, Stefan Klein...estoy totalmente de acuerdo con lo que dice.
Lo importante es intentar llevar a la práctica esas pautas de comportamiento para que nos ayuden a mejorar, para tener más calidad de vida.
Un abrazo.
pd:gracias por los ánimos, el último coment me ha encantado.Besos.

maba dijo...

melocotón: sí.. todo esto de la percepción del tiempo..a mí me gustó mucho..

la de los niños, jóvenes y adultos..me encantó.

y, sobre todo, la que ya sabíamos de "el camino de ida es más largo que el de vuelta"

y me gustó especialmente lo de "un día maravilloso te lo estrepea un comentario desagradable" es tan cierto..

Lidón: supongo que esa es la diferencia... entre estrés y tiempo!

coco: ni idea. jajaja..yo desde luego, no le voy a llamar.. a no ser que se deje las llaves por fuera ;)

anita: a mí también me ha gustado mucho esa parte

nut: totalmente de acuerdo.
me alegro de que te haya gustado el comentario

besos a todas!!

Sandra dijo...

Pues una verdad como un templo, esto es para leerselo una cuantas veces. Y es lo q yo siempre he dicho, la felicidad depende de cada uno. Cada uno es tan feliz como quiera serlo.

Tambien es cierto lo de las percepciones, el tiempo transcurre mas lento o mas deprisa, según nosotros queramos o las ansias q tengamos por que llegué un determinado momento.

Besetes.

maba dijo...

sandra: la verdad que me pareció muy interesante..por eso lo traje hasta aquí.

te noto seria (ni un guiño, ni una echada de lengua... )

laetitia dijo...

Mis frases del artículo:

La felicidad es el instante; la satisfacción, el balance.
¿Existe un factor para la satisfacción?
El primordial es la capacidad de controlar la propia existencia
Cuanto más poder de decisión tenga sobre su propia vida, menos estresado y más satisfecho estará.


Creo que eso es exactamente lo que me está ocurriendo. Había conseguido sentir que podía controlar mi vida, y de repente me he encontrado con que hay cosas que dependen de otras personas, y que por tanto no puedo asegurar. Por eso también, cualquier problema en el trabajo en estos momentos me angustia, porque siento esa "pérdida de libertad" en otro ámbito más, en el que la recuperé al "librarme" de la Tesis, y me recuerda muchos años de agonía.

Sin embargo, estoy volviendo a recuperar la calma y a tomar las riendas reales de mi vida. El sentir, por ejemplo, que vuelvo a desear ser madre, es un factor importantísimo, porque revela que de nuevo estoy dispuesta a buscar yo sola eso que siempre he querido. Hacías muy bien pensando que me iba a gustar. Comparto su filosofía al 100%. Muchas gracias, Maba.

Por cierto... y si quedásemos en Madrid? No es que esté a la vuelta de la esquina... pero me pilla mejor!!!! A ver cómo voy de presupuesto...

maba dijo...

Gema: una cosa que me hizo pensar en ti fue la parte de "un día estupendo y te la fastidia un comentario desagradable de un compañero" (cito de memoria) y por el post de hace unos días de ponerse el mundo por montera.

en todo caso, me alegro de que te haya gustado. Creo uqe se pueden sacar muchas cosas de su lectura (y relectura)

estoy mirando para irme en diciembre, como siempre.. te cuento y miramos

X dijo...

Pues este hombre ha dado una respuesta nítida a muchas de las cosas que en el fondo sabía pero no sabía explicar. :)

Mariann dijo...

Esta entrevista no tiene desperdicio. Ojalá fueramos capaces nosotros de darnos cuenta de las cosas, pero lo lees en este señor y te dices: !Cuánta razón tiene!

También soy una que no tiene tiempo. Y no lo tengo porque estoy estresada. Ya ves.

Sandra dijo...

Si??? q va nena, precisamente hoy estoy medianamente bien :P:P:P:P::P:P:P:P

Jajajajaj mejor asi??

maba dijo...

X:sí.. y tiene que ser un físico el que nos dé lecciones a los "de letras" ;)

Mariann:gracias por la visita. Sí.. parece que siempre necesitamos "ver" las cosas para darnos cuenta de ellas

sandra: jajajaja..vale, vale... hija, me tenías preocupada!!

besos y muchas gracias

Pequeña Desorden dijo...

Interesantísima la entrevista e interesantísimo tu blog!
te seguiré de cerca, me gusta mucho como escribes!!!
Besos desordenados

baballa dijo...

Me ha encantado!!!

julia dijo...

Que maravilla de entrevista. Muchas gracias por ponerla en este post, es curioso lo que cuenta, lo de la percepción del tiempo, y lo que nos pasa cuando tenemos miedo.
Todos los dias se aprende algo, así que gracias Maba.

marc dijo...

Es cierto, de pequeño el tiempo pasa super despacio, en cambio a mi ahora me pasa rapidísimo, aun el otro día empezábamos el mes y mira ahora, ya está acabando y yo por mi parte casi ni me he dado cuenta.

Yo siempre que puedo prescindo de llevar un reloj encima, me encanta hacer las cosas sin estar controlando el tiempo a cada momento.

Un besazo!

luf dijo...

Hola !que bonito blog tienes! muy interesante lo que publicas, la verdad es que da que pensar
muxus y biquiños

Cloe dijo...

Me encanta esta entrada!! Me la copio al bloc de notas y me la voy a releer varias veces, cuánta verdad!!
A ver si en breve tengo más tiempo.. es que yo soy una estresada de la vida jaja, siempre ando con prisa a todas partes, paso por los blogs a toda leche, porque no me quiero perder nada!!
Tengo que replantearme ciertas cosas, porque esto no es normal..
Muchos besitos, guapa!

Casandra dijo...

Te he leído esta mañana y hasta ahora no he tenido tiempo de contestarte, JAJA!!!
Nunca había escuchado lo de ese geólogo!! Pues a mí me gustaría hacer como él, te lo juro!! XD
Hoy me quedo con esto: "Usted puede tener un día magnífico, pero una observación maliciosa de un colega - un instante- puede destrozárselo. Y cuando usted vuelva a casa no explicará su maravilloso día, sino que, amargado, despotricará contra el malvado colega aguafiestas", porque es lo que me ha pasado y he llegado a casa de una mala hostia que no veas!! XD
Un post buenísimo, Maba. Muchas de estas cosas no las sabía, algunas sí pero no las había puesto en palabras nunca, son cosas que intuyes y no verbalizas.
Gracias por tu dedicatoria, reina!!! UN BESO ENORME!!! ;o)

Blaudemar dijo...

Bueno, hasta ahora no he podido sentarme tranquila y leérmelo con calma (había entrado esta mañana, pero entre las llamadas, los compañeros de trabajo y visitas varias, imposible).
Para mí, La Contra de La Vanguardia es la mejor sección del periódico. Porque de vez en cuando entrevistan a personas como ese señor, que cuentan cosas interesantímas.
Lo que cuenta ese señor es muy interesante y muy clarificador. Por fin, una explicación a por qué los viajes de vuelta se me hacen mucho más cortos que los de ida. Y la diferencia entre felicidad (momentos puntuales) y satisfacción (valoración general) es una gran verdad.
En resumen, que me ha encantado (esta Contra no la había leído, y las leo cada día, salvo que me "roben" el periódico en el bar).

Besos!

maba dijo...

pequeño desorden: yo también te seguiré a ti! ;) gracias por tus palabras

baballa: y a mí un paquetito que he recibido hoy! te escribo y te lo cuento

julia: por si no te habías dado cuenta..te lo he dedicado! sí que es muy interesante

marc: yo igual, ando sin reloj... y soy malísima para la percepción del tiempo

luf: muchas gracias..

cloe: sí.. si es que la vida es así pero.. a veces por lo menos un poquito deberíamos parar..y después seguir el ritmo!!

casandra: fue lo que más me llamó la atención también porque es tan cierto!!!

blau: sí.. me pasó como a ti con lo de lso viajes de ida y vuelta..yo pensaba que era por la impaciencia de ir a algún sitio que nos gustaba (lo asocio a vacaciones)pero..fíjate, tiene que ver con el conocimiento!
qué gracia lo del robo de la vanguardia!!

muchos besos y muchas gracias por comentar

Miu dijo...

acabo de volver y me encuentro este post tan genial!! tiene muchísima razón... menos en lo de la felicidad, para mí no se puede medir, ni decir que son neurotransmisores y cosas por el estilo... no me gusta pensar que todo es tan físico...
jejeje, llevo cinco días sin mirar el reloj... fantástico!!
un beso guapa!

josh y lola dijo...

Qué interesante, me ha gustado mucho.

Cokito dijo...

Vaya vaya...cuántas verdades juntas!

"La prisa y la obsesión por el tiempo es el mejor modo de perderlo, porque la ansiedad que genera la prisa nos impide concentrarnos y ser eficaces en lo que hacemos"

Es cierto, en mi casa siempre decimos "vísteme despacio que tengo prisa". Basta que tengas que hacer algo con urgencia para que, en ese afán de acabar rápido, lo eches todo a perder y tengas que empezar de nuevo.

Sin embargo, considero que hay que ser conscientes del tiempo, y no dejarlo correr. El tema de la opo me ha hecho ser muy consciente de ello: cronometro el tiempo en el que canto mis temas, las horas que estudio al día, las páginas que tengo que llevar aprendidas cada vez que pasa una hora... y al mismo tiempo, los días que pasan y no se recuperan. Quizás por esto último es por lo que intento optimizar cada segundo que estudio, para acortar este encierro, y al mismo tiempo por lo que exprimo cada tarde que tengo libre, intentando hacer mil cosas en sólo unas horas...

En cuanto a esto último...

"Usted puede tener un día magnífico, pero una observación maliciosa de un colega - un instante- puede destrozárselo"

...soy una verdadera especialista (tengo una hermana que es todo lo contrario, me da tanta envidia, me recuerda a Pollyanna, que siempre encontraba algo positivo incluso en el mayor de los desastres)

En el fondo es lo que dice: la felicidad son instantes...y a mí me encanta atesorarlos.

No sabes la ilusión que me ha hecho tu dedicatoria, eres un cielo, muchísimas gracias!

Un besazo enorme!

ampa dijo...

Me ha parecido muy interesante ademas de muy cierto. Estoy de acuerdo en todo. Envidio al tipo ese que se encerro en una cueva y perdió la percepción del tiempo. Ya quisiera yo.

Deluxe dijo...

Esta entrevista me ha hecho recordar la historia del Abad San Virilia, del Monasterio de Leyre. El Abad se preguntaba cómo sería la eternidad y se quedó dormido en una fuente escuchando el canto de un pájaro, cuando se despertó no reconocía nada de su entorno ni nadie lo reconocía a él, los monjes del monasterio eran otros y al decir que era el Abad Virila le dijeron que hacía 300 años que hubo un Abad llamado Virilia que se perdió en el bosque.
Mientras lo que para él había sido un instante en la realidad habían transcurrido 300 años.

De verdad, me ha encantado esta entrevista, me quedo con una de sus últimas afirmaciones, de que somos maduros cuando relativizamos las cosas.