Sí, claro... lloró hasta el apuntador
Fue un día lleno de emociones, de encuentros, de risas y de lágrimas
Los niños no necesitan ni medio minuto para arrimarse unos a otros y empezar a jugar; nos sorprende el "feeling" entre ellos, cuando prácticamente ni se conocen.
Fue un día lleno de detalles

Los mayores siempre nos quedamos con la sensación de que necesitaríamos más tiempo, para ponernos al día, para charlar, para vacilarnos...
Los protagonistas encantados. Estaban felices. Lo pasaron de maravilla. Mi tío decía "cómo en los viejos tiempos"; mi tía no podía parar de sonreír. Por todo. Hasta en los momentos más emocionantes.
Mi satisfacción fue que ayer hablé con ellos y que ya vieron el vídeo por tercera vez que les encanta lo de tener las fotos a mano y con banda sonora.

Pero el mérito fue, por un lado, para sus hijos por la organización; pero, sobre todo, para ellos. La convocatoria, el querer estar con ellos en ese día, las cosas que se dijeron y cómo se dijeron.. eso sólo se gana con el tiempo. Con el cariño. Con haber dado porque sí.
La nota triste es que una de mis primas, su hija, decía "es como una despedida" y yo le decía que no, que era una fiesta; que cuando toque, ya nos despediremos y por ahora a seguir bailando y diciendo "cosas tontas" mientras nos dejen.




